¿Qué ver en O Cebreiro?
Historia
A unos 1.300 metros, en el paso entre el Bierzo y Galicia, O Cebreiro tuvo hospital de peregrinos desde muy pronto, en los siglos que siguieron al descubrimiento del sepulcro del Apóstol Santiago. Antes ya había aquí un poblado de pastores, con sus pallozas de piedra y techo de paja.
Alfonso VI, muy ligado a la Orden de Cluny, entregó hacia 1072 el monasterio y el hospital a los monjes benedictinos de Saint-Géraud de Aurillac, en Francia. Por eso la hospedería se dedicó a San Giraldo. La iglesia de Santa María la Real, prerrománica, es el edificio más antiguo que se conserva en el Camino Francés.
Con privilegios reales y donaciones, el priorato fue durante la Edad Media el centro más importante de la comarca.
En 1486 los Reyes Católicos, de vuelta de Santiago de Compostela, pararon aquí, conocieron el milagro y regalaron un relicario para guardar sus reliquias. Poco después, para alejar la influencia extranjera, el priorato pasó a depender del monasterio de San Benito de Valladolid.
Desde el siglo XVI el priorato decayó y la desamortización del XIX lo dejó sin monjes. En el siglo XX, el párroco Elías Valiña, que está enterrado junto a la iglesia, impulsó la recuperación del Camino y pintó las primeras flechas amarillas.
El milagro y el cáliz
En la iglesia de Santa María se guarda un cáliz románico del siglo XII, llamado «el Santo Grial de O Cebreiro», uno de los símbolos del Camino de Santiago Francés. El cáliz figura en el escudo de Galicia.
Cuenta la tradición que un día de ventisca, hacia el año 1300, un monje que dudaba de su fe decía misa pensando que nadie subiría con aquel tiempo. Llegó un campesino de Barxamaior, Juan Santín, y el monje despreció su esfuerzo «por un poco de pan y vino». En la consagración, la hostia se convirtió en carne y el vino en sangre.
El relicario de los Reyes Católicos guarda desde 1486 los restos del milagro. La historia corrió por Europa en boca de los peregrinos, y hay quien la relaciona con las leyendas del Grial que inspiraron obras como el Parsifal de Wagner.
Algunos historiadores creen que la idea del «Grial» nació de una confusión: la hospedería estaba dedicada a San Geraldo de Aurillac, llamado Guiral en occitano.
La aldea hoy
Hoy O Cebreiro es una aldea de piedra con varias pallozas restauradas, una de ellas convertida en museo etnográfico. Tiene albergue público, hostales y restaurantes donde probar el queso del Cebreiro, con denominación de origen. La niebla es frecuente, pero en los días claros las vistas sobre los valles son de las mejores de todo el Camino.




