Manjarín hoy
A unos 1.460 metros, en el municipio de Santa Colomba de Somoza, Manjarín es un pueblo deshabitado en la bajada de la Cruz de Ferro. Para los peregrinos del Camino de Santiago Francés es una de las paradas más singulares de la ruta, por el refugio que mantuvo vivo el lugar durante décadas.
Historia
Su origen se suele relacionar con la repoblación de los montes de León en los siglos IX y X y con la labor de Gaucelmo, el ermitaño que a finales del XI fundó el hospital de Foncebadón.
Como Foncebadón, Manjarín nació ligado a la acogida: hubo aquí una alberguería para los peregrinos que cruzaban el monte Irago, uno de los pasos más duros del Camino.
Manjarín y el Camino
Durante siglos, los peregrinos que iban hacia la Catedral de Santiago, en Santiago de Compostela, encontraron aquí cobijo en plena montaña, con nieve y niebla frecuentes.
Tras quedar vacío en el siglo XX, el pueblo revivió en 1993 con el refugio de Tomás, que se presentaba como «el último templario»: un albergue rústico, sin luz ni agua corriente, con campana para recibir a los caminantes, banderas de todo el mundo y carteles con las distancias a ciudades lejanas. El refugio cerró en 2022.
El paisaje
Manjarín está en la vertiente del monte Irago que vierte al Sil, entre laderas de brezo y escoba, con inviernos muy duros que explican el abandono del pueblo.
En la zona hay restos de la minería romana del oro.
Patrimonio y devociones
Entre las ruinas queda el recuerdo de sus advocaciones, San Roque y Nuestra Señora de la Asunción, y de su papel como lugar de acogida en la frontera entre la Maragatería y el Bierzo.
El abandono
Como tantos pueblos de montaña de la Provincia de León, Manjarín se vació a mediados del siglo XX por el aislamiento y la falta de servicios.
Manjarín hoy
Aunque el refugio ya no funciona, el lugar sigue siendo un punto de paso muy recordado: las ruinas, los letreros y la vista de las montañas hacen que muchos peregrinos se detengan unos minutos.
