Asturica Augusta

Asturica Augusta – Astorga

Asturica Augusta fue una ciudad romana correspondiente con la actual ciudad española de Astorga, en la Provincia de León. Fundada hacia 14 a. C. como campamento de la Legio X Gemina, a principios del siglo I se desarrolló como núcleo civil y fue capital del convento Asturicense, dentro de la provincia Tarraconense.

Asturica Augusta
Asturica Augusta

Situada en un cerro que domina un amplio territorio, desde los Montes de León hasta las vegas del Páramo, durante los siglos I y II adquirió una gran importancia debido al control de las explotaciones auríferas del noroeste peninsular, y fue un importante nudo de comunicaciones, que, a través de numerosas calzadas, enlazaban la ciudad con algunos de los núcleos más importantes de la Hispania romana.

Sus ruinas se encuentran ocultas bajo la ciudad actual y entre estas destacan la conocida como Ergástula romana, los dos conjuntos termales y el alcantarillado, así como la domus del Mosaico del Oso y los Pájaros.

Contexto geográfico Asturica Augusta

El actual término municipal de Astorga se encuentra en la zona noroccidental de la cuenca del Duero y su entorno presenta, en general, un relieve suave pero con dos zonas diferenciadas:​ por un lado una serie de sierras de orientación ESE-ONO, con materiales del Paleozoico Inferior, y por otro la llanura del río Tuerto, de materiales terciarios cubiertos posteriormente durante el Cuaternario.​ Entre ambas zonas, y en la confluencia de los ríos Jerga y Tuerto, se ubicó la ciudad propiamente dicha, sobre un promontorio, a 870 msnm, cuyo perfil recuerda un espolón, haciéndose más suave en su extremo occidental.

El emplazamiento de Asturica Augusta se llevó a cabo en el límite noroccidental de la Meseta; al norte se sitúa la cordillera Cantábrica, que dividía a los propios astures en transmontanos y augustanos, al este las campiñas aluviales características de la cuenca del Duero y al oeste los montes de León, con la cumbre del Teleno, que fue objeto de culto religioso tanto por astures como por romanos.​

Historia Asturica Augusta

Asturica prerromana

Debido a que en la trama urbana de la actual Astorga no se apreciaba un urbanismo ordenado, que sugiriera un origen romano, tradicionalmente se ha valorado un origen indígena para la ciudad. El primero que lo señaló fue Manuel Gómez-Moreno en 1905, quien avalaba su origen prerromano a través de la posición elevada de la ciudad.​ Posteriormente fue José María Luengo quien trató de respaldar ese origen prerromano con hallazgos arqueológicos; en concreto señalaba, entre otros, un torque de oro de origen desconocido y depositado en el Museo Arqueológico Nacional, dos fíbulas anulares de bronce, típicamente romanas, monedas ibéricas procedentes de colecciones particulares y un canto rodado con un orificio hemiesférico tallado en él.​

Otro de los argumentos aportados para su condición prerromana es su mención en una de las fuentes clásicas que hacen referencia a la ciudad, la Geografía de Claudio Ptolomeo; en su Libro II menciona Asturica Augusta como ciudad de los astures, en concreto capital de los amacos, siendo la única vez en que estos son mencionados en las fuentes clásicas.​ Sin embargo, a pesar de que en los alrededores de Asturica Augusta (Astorga) se tiene noticias de varios poblados de la Edad del Hierro, las excavaciones arqueológicas llevadas a cabo en la ciudad no han aportado pruebas que permitan demostrar una ocupación prerromana del cerro. Tales hipótesis tendrían su origen en aquellos fundamentos ideológicos, de moda en el siglo xix y parte del XX, que buscaban un origen celta para la ciudad.​

La llegada de Roma

Los primeros contactos de Roma con el noroeste peninsular tuvieron lugar en el s. II a. C. con la expedición de Décimo Junio Bruto Galaico en 138, y ya en el s. I a. C. con las de Publio Licinio Craso y Julio César. Tras la integración de vacceos y celtíberos en la República, solo quedaba sin conquistar la franja costera al pie de la Cantábrica, donde se ubicaban cántabros y astures, por lo que a finales del s. I a. C. se produjo el episodio bélico tras el cual todo el noroeste fue sometido. Este se inserta dentro del programa político de Augusto; tras acceder al poder, llevó a cabo una reforma del ejército encargándole la protección de las fronteras, que se fueron delimitando a través de varias campañas, y en ese contexto se produjo la acción de Roma en el noroeste peninsular.​ El conflicto fue descrito por varias fuentes clásicas, como Floro, Orosio y Dion Casio, y entre las causas del mismo figuran las estratégicas, el prestigio personal del emperador y las económicas.​

La primera intervención romana en Asturica Augusta se produjo en 29 a. C., dirigida por Estatilio Tauro, a la que siguieron otras en los dos años siguientes, hasta el 26 cuando llegó Augusto en persona. Los efectivos militares que participaron pertenecían a la Legio I AugustaII AugustaIV MacedonicaV AlaudaeVI VictrixIX Hispana y X Gemina. En total, sumando legionarios y cuerpos auxiliares, serían unos 77 000-80 000 hombres.​

En 26 a. C. se inició el Bellum Cantabricum, con Segisamo como campamento base. En la zona oriental los romanos siguieron el curso del Pisuerga y sometieron Vellica (Monte Cildá); continuaron hacia el norte, hasta Aracillum y Mons Vindius, donde se habían refugiado los cántabros, y allí les derrotaron. En la zona occidental, bajo las órdenes de Publio Carisio, tomaron Lancia y posteriormente se dirigieron hacia el oeste, donde se desarrolló el enfrentamiento del Mons Medullius, el cual supuso la derrota de los astures. Por último, en 19 a. C. llegó Marco Vipsanio Agripa, quien junto a Silio Nerva dirigió la última campaña de la guerra, tras la cual se culminó el dominio de todo el noroeste peninsular.​

El origen militar de Asturica Augusta

La fundación de la ciudad de Asturica Augusta está ligada a la organización territorial llevada a cabo por Augusto una vez finalizadas las guerras cántabras, que aplicó un conjunto de medidas administrativas, políticas y fiscales con el objetivo de consolidar su poder en los territorios recién anexionados. El primero que señaló su posible origen militar fue Manuel Gómez-Moreno a principios del siglo XX, quien indicaba a la Legio X Gemina como el destacamento instalado en ella.​ Más tarde fue Adolf Schulten quien situó la Legio X en Asturica a partir de la reconstrucción de las acciones militares contra los astures, cinco epitafios de soldados de dicha legión y un texto de Floro que se referiría a la desmilitarización del campamento:​

…ordenó que habitaran y tuvieran residencia en su campamento, situado en la llanura, que allí celebraran sus asambleas y que lo adoptaran como capital.

Igualmente, José María Luengo consideró a la Legio X responsable de la fundación de la ciudad, en cuya construcción habrían participado sus soldados, y Francisco Javier Lomas también relacionó la ciudad con la legión a partir del texto de Floro. Por su parte, R. F. J. Jones propuso un primer campamento de la legión en Asturica antes de ser trasladada a Caldas de Reyes, donde se hallaron dos epígrafes vinculados a soldados de la legión, y tanto Mauricio Pastor como Alain Tranoy señalaron la presencia de la legión por los epígrafes alusivos a sus soldados.​ Patrick Le Roux opinaba que el campamento de Astorga pertenecería al periodo de guerras, siendo trasladado al valle de Vidriales, Petavonium, tras la finalización de las mismas, y que los epígrafes de soldados harían referencia al destacamento dedicado a la construcción de la ciudad. Por último, Tomás Mañanes también indicó la presencia de la Legio X a partir de los epígrafes de los soldados y de una posible base campamental en el urbanismo de la ciudad actual.​

Operaciones militares romanas llevadas a cabo durante las guerras cántabras
Operaciones militares romanas llevadas a cabo durante las guerras cántabras

Este origen militar se ha confirmado gracias a la arqueología. Además de la base campamental en el urbanismo actual, en la zona noroccidental del cerro se hallaron dos fosos paralelos, tipo fossae fastigatae, que se corresponderían con el sistema defensivo del campamento legionario, y que presentan una analogía con hallazgos similares excavados en el limes británico y germánico. Otros hallazgos que delatan este origen militar son producciones cerámicas de Terra Sigillata Italica, numerario y materiales metálicos asociados al vestuario militar.​ El tamaño y la profundidad de los fosos y la existencia de construcciones de madera parecen indicar que se trataba de un campamento no implicado en las acciones militares de las guerras, es decir sería posterior a estas. Esto lo corroboraría la cronología de los materiales arqueológicos hallados puesto que no se remontan a fechas anteriores al 15-10 a. C.

Por tanto, sobre un cerro estratégico, en el límite entre las campiñas de la cuenca del Duero y los montes de León, hacia los años 15-10 a.C. se instalaría una guarnición militar cuya misión era la vigilancia y el control del territorio recién conquistado, todavía en fase de pacificación. Su importancia se vería confirmada por su inclusión en la red de calzadas.​ La unidad militar asentada fue la Legio X Gemina, de larga trayectoria en la historia romana. Participó en la guerra de las Galias, siendo la legión preferida de Julio César, y en la invasión de Britania pero se alineó contra Augusto por lo que fue disuelta.​ Una vez reconstruida, luchó en las guerras cántabras y permaneció en Hispania hasta el año 63 (con campamentos en Asturica Augusta y Petavonium). Después de cinco años en Carnuntum, en el limes danubiano, en el año 68 regresó a Hispania, de donde partió nuevamente en el año 70 hacia Arenacum y Noviomagus, en el limes renano, para, hacia el 103, instalarse en Aquincum. Finalmente, en 107, se trasladó a Vindobona, donde permaneció hasta el fin del Imperio.

Alto imperio: nacimiento de la ciudad Asturica Augusta

Su nacimiento como núcleo civil hay que rastrearlo a través de la información que proporciona la arqueología.​ Entre 1990 y 1992 se excavó la Domus del Pavimento de Opus Signinum, en la que las estructuras campamentales son sustituidas por las civiles a finales del reinado de Tiberio y principios del de Claudio. Asimismo, entre 1993 y 1996 se excavó un solar entre las calles Blanco de Cela y Río Eria en el que se constataron pruebas sobre la primera fortificación urbana; se encontraron superpuestos los restos de la fortificación campamental, la primera muralla urbana y una casa. En ellos, el relleno del foso campamental se produce, igualmente, a finales del reinado de Tiberio, pero sobre todo bajo el gobierno de Claudio. Por tanto no sería en la época de Augusto, sino en tiempos de Tiberio, cuando se habría fundado el núcleo civil. Ese patrón se repite en las distintas excavaciones realizadas, en las que un horizonte militar es amortizado para su posterior transformación en un núcleo civil, algo que posiblemente tuvo lugar coincidiendo con la capitalidad del conventus y con la explotación de los recursos mineros de su territorio.​

Frente a las teorías que señalan que el noroeste peninsular sufrió un proceso limitado de romanización, existen pruebas que denotan el desarrollo de unas estructuras netamente romanas; el recinto del foro es un ejemplo de implantación de un espacio público típico de cualquier ciudad romana, aunque diseñado con un estilo propio. Nos encontraríamos ante un centro de la maquinaria estatal, administrativa y fiscal, que superaría el ámbito local. Igualmente, una placa con una inscripción dedicada a Marte Tileno prueba otro de los elementos más característicos de la romanización, esto es la asimilación de un dios indígina a otro del panteón romano.

Bajo imperio: el fin del dominio romano

Con la reorganización territorial acaecida en el siglo III, la ciudad pasó a formar parte de la provincia Gallaecia, con capital en Bracara Augusta. Asimismo se construyó una nueva muralla, de dos kilómetros de perímetro, de la cual todavía son visibles restos en la llamada Puerta Romana, pero con el fin de las explotaciones mineras en época de Diocleciano si inició la decadencia de la ciudad Asturica Augusta.​

Al margen de la leyenda que atribuye a Santiago Apóstol la predicación por estas tierras y la fundación del obispado, el hallazgo en los alrededores de Asturica Augusta (Astorga) de uno de los sarcófagos romano-cristianos más antiguos de la península indica la presencia de un movimiento paleocristiano. En los años centrales del siglo III debió establecerse como sede episcopal, siendo Basílides su primer obispo, en torno a 249.​ Este hecho es mencionado por Cipriano de Cartago, que señala que en 253-254 había establecidas comunidades cristianas en Zaragoza, Mérida, León y Astorga. Todo ello, junto con la presencia en el Concilio de Elvira del año 300 del obispo Decencio, confirma la incipiente presencia y organización de una comunidad cristiana en fechas tempranas.

Sin embargo, la implantación del cristianismo se vio amenazada por las invasiones bárbaras y, en lo religioso, por la expansión de las doctrinas priscilianistas y maniqueístas, contra las cuales lucharon más tarde Hidacio o Santo Toribio tras la condena hecha en el concilio de Zaragoza del año 380. Tras el ajusticiamiento de Prisciliano en Tréveris en 385, el obispo Simposio se convirtió al catolicismo, al igual que hicieron sus sucesores Dictino y Comasio;en torno a estos se había organizado en Astorga un reducto priscilianista en la segunda mitad del siglo IV.

Tras producirse las invasiones bárbaras, el establecimiento de los suevos en el territorio de la antigua Gallaecia en torno a 410 puso fin al dominio romano sobre la ciudad, sufriendo las primeras destrucciones o saqueos por parte del suevo Hermerico.​

Restos arqueológicos Asturica Augusta

El plano de la ciudad Asturica Augusta muestra un espacio de 26 hectáreas de extensión, limitado por una muralla de 2200 de longitud. La forma de tal recinto no es completamente rectangular debido a un estrechamiento del cerro en su esquina meridional, formando la muralla en esa parte una forma triangular. Esto puede ser la causa de la distinta disposición del viario urbano, diferenciándose dos zonas: por un lado, se observa un rectángulo de 430 por 380 metros, con planeamiento cuadricular, dando lugar a manzanas cuadradas o rectangulares. El otro extremo, el meridional, se organiza en relación a su límite oriental, con calles paralelas a éste, incluyendo el mismo Foro, el cual ocupa una amplia superficie de esa zona.

El alcantarillado de Asturica Augusta

En 1863 se halló, de manera casual, el alcantarillado romano; en concreto se trataba de un colector situado entre la plaza de San Julián y la calle Manuel Gullón, que en su lado opuesto vertía sus aguas hacia el río Jerga. En 1867 se descubrió otro ramal bajo la calle García Prieto (antigua La Redecilla) que desembocaba en Puerta de Rey. A finales de siglo, en 1896, el maestro de obras A. G. del Campo plasmó la existencia de una calle pavimentada asociada a una cloaca en los que serían los primeros documentos que relatan descubrimientos arqueológicos de la Astorga romana (Asturica Augusta).

Describía una construcción de muros de mampostería de 1,10 metros de altura hasta la línea de imposta y 0,60 de grosor. La anchura del colector era 0,90 metros y la altura de la galería era de 1,50. Sobre los muros, bóveda de medio punto y solera de hormigón de unos 20 cm de espesor.​ A principios del siglo XX se descubrieron dos ramales más, bajo las calles Pío Gullón y Santiago. En 1946 José María Luego investigó el tramo de cloaca bajo el jardín de la Sinagoga y, partiendo de las diferencias constructivas entre los distintos ramales, estableció dos cronologías diferentes para su red de cloacas.

Las ciudades romanas de antigua construcción carecían, en ocasiones, de una red de alcantarillado; sin embargo, en las ciudades de nueva fundación tras la conquista, como este caso, la infraestructura sanitaria era parte de la planificación urbanística. Por tanto, Asturica Augusta contó con una red de cloacas para evacuar las aguas sucias tanto de uso doméstico como las provenientes de edificio públicos como las termas.​ Su trazado coincide con el de las calles por lo que resultan importantes para reconstruir la planta urbana. Su estado de conservación es muy bueno de tal modo que muchos de los tramos sirven al saneamiento de la ciudad moderna.​

La modalidad constructiva de los diferentes ramales no es uniforme ya que en su cerramiento se puede observar tanto bóveda de medio punto como una cubierta adintelada. En algunos casos los tramos adintelados se reemplazan por colectores con cubierta abovedada, lo que indicaría que la cubrición plana es cronológicamente anterior: representaría dos fases urbanísticas distintas, una Julio-Claudia y otra Flavia.​

Complejos termales de Asturica Augusta

Los baños públicos, además de lugares para el aseo y cuidado personal, servían como centro de las relaciones sociales y ocupaban un lugar importante en la organización y difrute del ocio. Como en la mayor parte de las ciudades romanas, Asturica Augusta contaba con instalaciones de este tipo, de las cuales se conocen por ahora dos complejos públicos: las Termas Mayores y las Termas Menores.​

En agosto de 1984 se hallaron los restos de lo que se denominarían Termas Mayores.​ Se ubicaban en la zona central de la ciudad, junto a la intersección de los dos viales principales. En ellas se documentan dos momentos constructivos: una primera fase, entre mediados del siglo I y mediados del siglo III, y una segunda fase, del siglo v, tras sufrir una importante remodelación.​

Bañera de las Termas Mayores Asturica Augusta
Bañera de las Termas Mayores Asturica Augusta

Los accesos se realizaban por su límite meridional y septentrional; el primero a través de una construcción cuadrada, posible vestibulum, y el segundo constatado gracias a la ubicación del apodyterium.​ Se ha podido documentar un gran frigidarium, anexo a otros cuatro espacios: tres de ellos con hypocaustumcella tepidaria y dos sudatoria circulares, y un cuarto, interpretado como apodyterium.

Termas Menores Asturica Augusta Camino de Santiago Frances
Termas Menores Asturica Augusta

Por su parte, las Termas Menores —descubiertas a principios de los años ochenta en un solar de la calle Padre Blanco— se localizan en la parte sudoriental de la ciudad. Cronológicamente se distinguen tres fases: la primera de mediados del siglo I, la segunda a finales del siglo I o principios del II y la tercera a mediados del siglo II, momento en el que sufre una importante reestructuración de los espacios.​

Presentan un buen estado de conservación: frigidariumtepidariumsudatorium y dos caldaria, además de las estancias de servicio como las destinadas a los hornos o praefurnia.​

El foro de Asturica Augusta

El foro es el espacio público más destacado en cualquier urbe romana y concentraba las actividades de carácter religioso, político y económico. Por tanto, era la imagen que mejor proyectaba el sentido de la romanización, sobre todo en ciudades sitas en territorio recién conquistado. En Asturica Augusta se sitúa en una zona elevada, en el extremo meridional del cerro donde se asienta la ciudad, y coincide en parte con la actual plaza Mayor.​ El conjunto se extendería por una superficie de más de 31 000 metros2 y los edificios, en esta zona de la ciudad, seguirían un eje norte-sur, a diferencia de la zona septentrional, donde siguen un eje noroeste-sureste.

El cierre de este espacio repite el mismo esquema, tal y como se ha constatado en las diferentes excavaciones llevadas a cabo, por ejemplo, el solar del Antiguo Hospicio, plaza de Santocildes, calle Alonso Luengo; presenta un pórtico doble en el que se abren ábsides semicirculares y exedras de planta rectangular, cuya base usa la misma técnica constructiva, el opus caementicium. En el límite occidental, y en posición axial, se abre una sala de planta rectangular, con cabecera semicircular a la que se accedería a través de una entrada presidida por dos columnas in antis, y cuyo pavimento es de opus sectile, de diseño geométrico. Tradicionalmente, este espacio se ha considerado como un Aedes Augusti, para las ceremonias oficiales de culto imperial,​ pero interpretaciones posteriores sugieren que pudo ser utilizado como sede de la curia. ​En la zona central del foro se ubica la estructura conocida como Ergástula romana. Se trata de una galería cubierta con bóveda de cañón y construida en opus caementicium. Su longitud es de 50 metros, su anchura de 5,30 metros y su altura media también de 5,30 metros. Su planta sería en forma de U, siendo la estructura existente su cierre oriental ya que de sus extremos parten cimentaciones en dirección a la actual plaza Mayor. Esta galería sería la subestructura de un edificio, quizás un Ara Augusta, altar dedicado al emperador.​

La muralla de Asturica Augusta

Los trabajos arqueológicos que se han llevado a cabo han aportado información acerca de los distintos recintos defensivos que se levantaron en época romana. El primero correspondería a la cerca o vallum obra de los legionarios de la Legión X Gemina, de la cual se han hallado los fosos que se construían a sus pies, cuyo fin era aumentar su potencial defensivo.​

La segunda cerca fue una muralla de piedra construida una vez que el asentamiento dejó de ostentar un carácter militar, dando paso a un asentamiento civil. Tan solo se tienen evidencias de este muro en un solar de la ciudad; contaba con 2,5 metros de ancho y cubos circulares a intervalos, uno de ellos de 5 metros de diámetro. Fue demolido, al menos en parte, en el tercer cuarto del siglo i, momento en el que una vivienda ocupa su espacio. Su construcción habría tenido lugar entre los reinados de Tiberio y Claudio, lo que coincide con las primeras evidencias de arquitectura civil en la ciudad.​

Asturica Augusta
Murallas de Asturica Augusta

La inestabilidad política en época bajoimperial provocó un proceso de fortificación de los núcleos urbanos, especialmente intenso en el noroeste peninsular aunque generalizado en aquellos situados en las vías de comunicación más destacadas.​ Aunque se barajan distintas hipótesis, las tesis actuales defienden para esta tercera cerca una cronología entre finales del siglo III y principios del IV, momento en el que se supera la crisis del siglo III y se produce una recuperación económica. En la historia de esta muralla caben destacar las reparaciones llevadas a cabo en el siglo XIII por el obispo Nuño, que pudieron haber transformado de forma importante el aspecto de la fortificación, y las destrucciones provocadas por los Sitios de Astorga durante la Guerra de la Independencia.​

Su estructura presenta dos muros exteriores que funcionan a modo de encofrado de un núcleo levantado con bloques de cuarcitas mezclados con argamasa. En los paramentos exteriores se usó aparejo irregular de bloques de cuarcita, siendo sustituidos en algunos lugares de prestigio por sillares de granito.​ Su trazado está condicionado por la topografía del cerro, de planta trapezoidal irregular. Su estado de conservación actual es deficiente debido a las reparaciones y restauraciones sufridas, y lo que se puede observar es fruto de las obras del siglo xx que ocultaron los muros originales. El trazado original de las torres también se ha visto modificado.

Puerta Romana de Asturica Augusta
Restos parcialmente reconstruidos de la única puerta romana conocida de Asturica Augusta

De todos los accesos con los que contó, el único documentado del periodo romano es el ubicado en la tradicionalmente denominada Puerta de Hierro. Fue excavada en los años setenta y reexcavada en los noventa.​ Presenta dos torres semicirculares de 8,20 metros de diámetro realizadas en opus quadratum, al menos en su parte inferior, que dejan un vano de cuatro metros por el que discurría una vía pavimentada con enlosado. Otras de las puertas fueron Puerta de Rey, Puerta del Sol, Puerta del Obispo y el Postigo de San Julián.

Comunicaciones

Desde la antigüedad Asturica Augusta desempeñó un importante papel en las comunicaciones debido a ser paso obligado para llegar al Bierzo y a tierras gallegas, a través de los puertos de Foncebadón y el Manzanal. Asimismo, su papel administrativo y de gestión requirió una red de comunicaciones —inicialmente de carácter militar— que permitiera la conexión con otras ciudades y ejerciera de arteria económica.​ Las distintas calzadas que pasaban por la ciudad están recogidas en diversos documentos; el más importante es el Itinerario de Antonino, redactado en el siglo III, en tiempos del emperador Caracalla, que indica las siguientes vías para Asturica Augusta:

ViaRecorrido
Via XVII o Item a Bracara AsturicamAsturica Augusta – Bracara Augusta
Via XVIII o Item alio itinere a Bracara AsturicaAsturica Augusta – Bracara Augusta
Via XIX o Item a Bracara AsturicamAsturica Augusta – Lucus Augusti – Bracara Augusta
Via XX o Item per loca maritima a Bracara AsturicamAsturica Augusta – Lucus Augusti – Bracara Augusta
Via XXVI o Item ab Asturica CaesaraugustaAsturica Augusta – Caesaraugusta
Via XXVII o Ab Asturica per Cantabria CaesaraugustaAsturica Augusta – Caesaraugusta
Via XXXII o Item ab Asturica TarraconeAsturica Augusta – Tarraco
Via XXXIV o Ab Asturica BurdigalamAsturica Augusta – Burdigala

De todas ellas destacaban la XXVI, que junto a la XXIV conformaba la denominada Vía de la Plata, y la XXXIV, de gran trascendencia histórica pues siglos más tarde sería ruta de peregrinación hacia Santiago de Compostela.​ Otro documento son las Tablas de Barro, halladas a principios del siglo xx en las inmediaciones de Astorga; la tabla III menciona una vía entre Asturica Augusta y Augusta Emerita y la tabla IV describe la vía entre Asturica Augusta y Bracara. El documento goza de ciertas controversias respecto a su autenticidad, si bien en 2012 se pudo verificar su autenticidad mediante la termoluminiscencia, datando las tablillas en el siglo III.​ Otros documentos son el Anónimo de Rávena, del siglo vii, que en uno de los itinerarios, coincidente con la vía XVIII de Antonino, también cita a Asturica Augusta, y la Tabula Peutingeriana, también del siglo vii, que copia un mapa del siglo IV.

Administración Asturica Augusta

Asturica Augusta, tras la llegada de Roma y la implantación de un nuevo orden social, territorial y fiscal, fue el centro administrativo bajo cuyo gobierno se encontraba un amplio territorio —el convento Asturicense— y a través del cual se controlaba la explotación de los recursos económicos, además de las funciones fiscales y políticas.​ Tradicionalmente se ha pensado que Asturica Augusta se organizó bajo la condición de civitas peregrina; estas eran administradas por un consejo que poseía la capacidad de recaudar impuestos y administrar justicia a nivel local, y tenían que proporcionar trabajadores para las explotaciones mineras.

Paralelamente se ha rechazado que su estatus jurídico fuera el de municipium; sin embargo, varios autores opinan lo contrario: Hartmut Galsterer admite que Asturica Augusta pudo haber tenido tal estatus debido a la cita de un duumviro en el itinerario de barro. Igualmente, Alain Tranoy se extraña de que Asturica Augusta hubiera quedado al margen de la política municipal que se desarrolló durante la reorganización territorial del Noroeste, y que contó con ejemplos como Aquae FlaviaeBracara Augusta y Lucus Augusti, y considera improbable que no obtuviera el estatus municipal, teniendo en cuenta además que fue población de primer orden al ser capital de convento jurídico. Tal promoción municipal pudo haber tenido lugar en el tercer viaje de Augusto a Hispania, entre 15 y 13 a. C., durante el cual se otorgó el régimen municipal a muchas ciudades hispanas.

A favor de tal estatus también está la epigrafía hallada en la ciudad, en la que se mencionan distintos cargos de gobierno relacionados con el poder imperial. Tal es el caso de los legati, los procuratores Augusti (Procuratores Metallorum y Procurator Asturiae et Gallaeciae en el caso de Asturica Augusta), un Augusti Dispensator y un Praeses Provinciae. Igualmente, también se alude a los cargos de MagistratusCuratorSacerdos y Flamines. Todas esas referencias epigráficas indican que la ciudad ejercía un papel central en el noroeste peninsular, con suficiente capacidad para atraer a población indígena; el hecho de que la segunda parte del Pacto de los Zoelas se firmase en la ciudad Asturica Augusta confirmaría esta teoría.​

Esa importancia también estaría confirmada por la Tábula Lougeiorum, que sugiere la existencia de un Ara Augusta (centro dedicado al Culto Imperial) en el lugar en el que luego se fundaría la ciudad. Ese culto no ha sido constatado arqueológicamente, al contrario que el dedicado a la Tríada capitolina, mencionado en seis inscripciones. Además, el calificativo de magnífica que Plinio le otorga podría estar relacionado con el crecimiento que experimentó debido a las explotaciones auríferas, lo que atraería a burócratas, funcionarios, comerciantes o inmigrantes.​

Asturica Augusta

Coordenadas42°27′32″N 6°03′48″O
EntidadCiudad romana
 PaísImperio romano
 ProvinciaTarraconense (desde 298, Gallaecia)
FundaciónHacia 14 a. C.
Correspondencia actualAstorga, España