Espinal en el Camino Francés
En la etapa de Roncesvalles a Zubiri
La etapa entre Roncesvalles y Zubiri ronda los 22 kilómetros y es, sobre todo, de bajada. Pasado Burguete, el Camino cruza prados y hayedos y Espinal aparece a mitad de la primera parte, en el momento justo para un café o para comprar algo antes de que la senda se interne en el bosque rumbo al valle del Arga.
Un pueblo pensado para acoger
La acogida está en el origen mismo de Espinal y sigue siendo su oficio: bares, alguna tienda, alojamientos y sitios donde sentarse un rato para los peregrinos. La calle mayor coincide con el trazado del Camino, y basta recorrerla para entender que el pueblo se hizo a lo largo de la ruta y para ella.
Una villa fundada por un rey
Espinal no surgió por casualidad: lo mandó fundar el rey Teobaldo II de Navarra en la segunda mitad del siglo XIII (las fuentes dan 1262 o 1269) para que los peregrinos, recién bajados del Pirineo, tuvieran dónde reponerse y estuvieran más seguros antes de seguir hacia Pamplona.
El nombre vasco lo deja claro: Aurizberri significa «el Auritz nuevo», es decir, un segundo Burguete levantado como complemento del primero. Con los siglos, sin embargo, aquella villa de nueva planta acabó teniendo personalidad propia.
Megalitos en los montes del entorno
Mucho antes del Camino, estos montes ya estaban habitados. En el término de Espinal se conservan varios dólmenes, sepulturas de cámara sencilla cubiertas por un túmulo de tierra y piedras, repartidos por las praderas altas y hoy integrados en rutas de senderismo.
Son la huella de las comunidades de pastores que recorrían estos pastos hace miles de años y le dan al paseo por los alrededores un valor añadido para quien tenga una tarde libre.
¿Qué ver en Aurizberri / Espinal?
Naturaleza y paseos
El pueblo está rodeado de robledales, hayedos y prados de montaña, el paisaje clásico del Pirineo navarro. No es raro ver corzos o jabalíes al amanecer, y las rapaces sobrevuelan los claros.
Además del Camino, desde Espinal salen rutas circulares sencillas para ver dólmenes y miradores sobre los valles, por senderos mucho más tranquilos que la ruta jacobea.
Casas de montaña
Las casas siguen el modelo de la arquitectura popular del Pirineo navarro: muros de piedra, grandes tejados a dos aguas preparados para la nieve y balcones de madera que en verano se llenan de flores. Alineadas a ambos lados de la calle, dan al pueblo un aspecto muy ordenado.
Qué comer en Espinal
La cocina es la de la montaña navarra, contundente y sin complicaciones:
- Cordero, asado o en chilindrón.
- Migas de pastor y guisos según la temporada.
- Quesos de oveja del Pirineo navarro.
- Embutidos de la zona y dulces caseros.
Los menús para peregrinos suelen ir en esa línea: platos sencillos y con energía, justo lo que pide el cuerpo después de la primera gran jornada de montaña.
Espinal hoy
Con unos 240 habitantes, Espinal mantiene una población bastante estable, algo poco frecuente en la montaña. Vive de la ganadería, del campo y del turismo que trae el Camino, sin perder el ritmo tranquilo de un pueblo pirenaico.
Fiestas
La fecha grande es el 24 de agosto, día de San Bartolomé, patrón del concejo, con misa, procesión, música y comidas populares alrededor de la iglesia.
Como caen en plena temporada de peregrinación, es habitual que quienes pasan esos días se encuentren de lleno con la fiesta y acaben sumándose a ella.
En resumen
Espinal, Aurizberri, es una de esas paradas que se agradecen en el Camino de Santiago Francés: una villa medieval nacida para el peregrino, rodeada de bosques y megalitos, que sigue haciendo lo mismo que hace siete siglos, acoger a quien pasa.
Si vas con tiempo, merece la pena algo más que un café: un paseo por sus calles o por los montes de alrededor ayuda a entender cómo era el paso del Pirineo antes de las carreteras.


