Geografía de Roncesvalles
Roncesvalles ocupa un rellano a unos 950 metros, justo debajo del puerto de Ibañeta (1.066 m), el collado que desde la Prehistoria ha servido de paso natural entre el otro lado del Pirineo y la península. El techo del municipio queda más arriba, en el monte Orzanzurieta, a más de 1.560 metros.
El pueblo apenas son unas cuantas casas alrededor de la colegiata y de los edificios que desde hace siglos atienden a los peregrinos. Es la puerta de entrada del Camino de Santiago Francés en España: desde aquí la ruta baja por Navarra hasta Obanos, donde se le une el Camino Aragonés que viene del Somport.
Al norte, pasado Ibañeta, el término linda con Valcarlos, un municipio navarro que queda ya en la vertiente francesa; al este, con Orbaiceta, y al sur con Burguete, que nació como el burgo de servicio de Roncesvalles y durante un tiempo se llamó Burgo de Roncesvalles.
¿Qué ver en Roncesvalles?
Historia de Roncesvalles
Pocos lugares del Camino concentran tanta historia en tan poco espacio. Por este paso han entrado y salido de la península ejércitos, comerciantes y peregrinos durante dos milenios, y la colegiata ha sido testigo de buena parte de ello. Entre las piezas que guarda están unas cadenas antiguas que la tradición relaciona con el origen del escudo de Navarra. En el siglo VIII, cuando los ejércitos musulmanes cruzaron hacia la Galia antes de ser frenados en Poitiers en el año 732, estas montañas eran ya un punto clave de comunicación entre ambos lados de la cordillera.
La calzada romana de Ibañeta
El paso ya estaba organizado en época romana. El Itinerario de Antonino, una especie de guía de caminos para viajeros oficiales, recoge en la calzada que unía Astorga con Burdeos una parada llamada Summo Pyreneo, que se sitúa en Ibañeta. Esa misma vía la usaron después pueblos muy distintos: los celtas antes de Roma, los vándalos en el año 409 y los visigodos durante los siglos V y VI, cuando se instalaron en la península.
En el siglo IV la ruta entre la Galia e Hispania ganó importancia, y ciudades como Lapurdum (Bayona) y Pompelo (Pamplona) reforzaron sus defensas. A comienzos del siglo V, dos jóvenes de familia rica, Dídimo y Veriniano, armaron a sus propios siervos y los pagaron de su bolsillo para vigilar los pasos del Pirineo frente a los invasores durante casi tres años. Más tarde llegaron las noticias de bandas de bagaudas que asaltaban la zona y, a finales de ese siglo, el rey visigodo Eurico cruzó las montañas para conquistar la Tarraconense, enviando a su general Gauterico por Pamplona hacia Zaragoza.
Carlomagno y la batalla de Roncesvalles
En el año 778 Carlomagno volvía de una campaña fallida en Zaragoza y, de paso, mandó destruir las murallas de Pamplona. En la retirada, su retaguardia fue sorprendida en los pasos entre Ibañeta y el valle de Valcarlos por los vascones, que desde lo alto la deshicieron con piedras y venablos. Tres siglos después, el Cantar de Roldán convirtió aquel revés en epopeya: trasladó el combate al llano entre Roncesvalles y Burguete y cambió a los atacantes vascos por sarracenos, que en realidad nunca llegaron tan al norte. Esa versión legendaria es la que ha llegado hasta hoy y la que acompaña al peregrino en su primer día en España.
El nacimiento del reino de Pamplona
El fracaso de Carlomagno tuvo consecuencias a ambos lados de la cordillera. En el norte, el emperador creó en 781 el reino de Aquitania para calmar las tensiones entre gascones y aquitanos. En el sur, el emir de Córdoba Abd al-Rahman I aseguró su frontera: Zaragoza volvió a obedecerle y sus tropas hicieron incursiones contra francos y vascos. Hacia 781-782 los cristianos de las montañas volvían a pagar tributo al emir, conservando su autonomía pero bajo su autoridad.
Para el historiador J. M. Lacarra, la batalla tuvo dos efectos principales: abrió el Pirineo oriental a la influencia carolingia y reforzó el poder del emir en el occidental. Pamplona pasó a ser la pieza que controlaba el paso de las montañas, y para ello necesitaba el apoyo de la gente del campo y de quienes dominaban los accesos al norte, como Roncesvalles. La presión musulmana desde el sur obligó a concentrar la defensa en los pasos más transitados, y en ese ambiente aparecen en las fuentes árabes las familias locales que darían forma al nuevo reino, con los Íñigos a la cabeza. Las crónicas francas hablan de pamploneses y de navarros, un nombre que probablemente abarcaba a los habitantes del centro de la actual Navarra.
Roncesvalles y la ruta jacobea
Cuando empezó la peregrinación medieval, la vieja calzada romana se convirtió en el camino natural de quienes iban hacia la Catedral de Santiago, y así nació el Camino de Santiago Francés. Los primeros peregrinos cruzaban por el puerto de Ibañeta, menos duro que el Somport, y en lo alto surgió el hospital de San Salvador para atenderlos. A comienzos del siglo XII el obispo de Pamplona Sancho de Larrosa impulsó su traslado a un lugar más resguardado, el rellano donde hoy está Roncesvalles, y desde entonces la acogida no se ha interrumpido, camino de Santiago de Compostela.
Fiestas de Roncesvalles
La gran fiesta es la de la Virgen de Roncesvalles, Santa María de Roncesvalles, patrona de este rincón del Pirineo, que se celebra cada 8 de septiembre. Su devoción desborda el pueblo: muchos valles navarros del entorno mantienen romerías y actos en su honor, y es una de las citas que más reúnen a la gente de la montaña.


Datos de Roncesvalles
| País | España | |
| Com. autónoma | Navarra | |
| Provincia | Navarra | |
| Merindad | Sangüesa | |
| Comarca | Auñamendi | |
| Partido judicial | Aoiz | |
| Ubicación | 43°00′50″N 1°18′17″O | |
| Roncesvalles altitud | 944 m (mín: 910, máx: 1564) | |
| Superficie | 15,1 km² | |
| Población | 19 hab. (2023) | |
| Densidad | 1,39 hab./km² | |
| Gentilicio | orreagatarra | |
| Predom. ling. | Zona vascófona | |
| Código postal | 31650 | |
| Pref. telefónico | 948 | |
| Patrona de Roncesvalles | Santa María de Roncesvalles | |
| Sitio web | www.roncesvalles.es | |






