Torres del Río

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Qué hay en Torres del Río

Torres del Río es una villa y municipio de la merindad de Estella, en Navarra, en el Camino de Santiago Francés.

A medio camino entre Los Arcos y Viana, este pueblo de poco más de cien habitantes guarda una de las piezas más singulares del románico jacobeo: la iglesia del Santo Sepulcro, del siglo XII, de planta octogonal y rematada por una linterna. Su cúpula de nervios entrecruzados, que recuerda a la arquitectura califal, y el propio nombre del templo han alimentado durante siglos la idea de un origen templario, algo que los historiadores no han podido confirmar; sea como sea, su silueta es inconfundible y suele haber alguien para abrirla a los visitantes. El pueblo se descuelga en cuesta sobre el río Linares y fue lugar de paso de peregrinos desde muy antiguo. Al salir empieza un tramo de sube y baja por barrancos hacia el alto de Nuestra Señora del Poyo, camino de Viana.

Distancias desde Torres del Río

De Torres del Río a Viana hay unos 11 km.

Hasta Logroño son unos 21 km.

Y hasta la Catedral de Santiago, en Santiago de Compostela, quedan unos 637 km.


¿Qué ver en Torres del Río?

Iglesia

Iglesia del Santo Sepulcro Torres del Río


Historia de Torres del Río

Torres del Río queda a medio camino entre Los Arcos y Viana, sobre la ruta del Camino de Santiago Francés que lleva a la Catedral de Santiago, en Santiago de Compostela, y que los peregrinos recorren desde hace siglos. El caserío trepa por una ladera frente a la loma de Sansol, con buenas vistas sobre el valle. Su historia es anterior a la llegada de los musulmanes: a un kilómetro, en dirección a Logroño, han aparecido restos de una explotación agrícola romana, cerámicas y alguna piedra labrada.

Tras la invasión musulmana la zona quedó bajo su control, hasta que fue recuperada después de la conquista de Monjardín. Ya en manos cristianas se fundó aquí un monasterio, conocido como «Justa Illo Kamino», «junto al Camino», que Jimeno Galíndez donó en 1109 al monasterio de Irache.

En 1172 el papa Alejandro III puso bajo su protección al monasterio de Santa María la Real de Irache (Monasterio de Irache) y a su abad Viviano, y confirmó sus bienes, entre ellos la villa de «Turres» con todas sus pertenencias. Aquel respaldo papal reforzó el peso del lugar durante la Edad Media.

El peregrino Aymeric Picaud también habla de Torres en el siglo XII, en el Códice Calixtino: advierte de que las aguas del río Linares eran venenosas. La fama duró siglos, porque en 1381 otro peregrino, Geofroi de Buletot, todavía aconsejaba en su diario guardarse de los «ríos malos y venenosos, tales como el de Torres de Sansol», camino de Santiago de Compostela.

En 1341 el concejo de la villa se entregó al señorío del rey a cambio de regirse por el fuero de Viguera, un acuerdo que confirmó después Felipe III de Navarra. Los documentos recuerdan también a vecinos como Alvar Díaz de Medrano, hijo de Juan Martínez de Medrano, y ventas de tierras como el regadío de la Monjía, que el monasterio de Iranzu compró a Torres y Sansol en 1492.

En las disputas entre Enrique IV de Castilla y Juan II de Aragón, una sentencia arbitral de Luis XI de Francia dejó la villa en manos castellanas. Fue así desde 1463 hasta 1753, casi tres siglos, aunque Torres siguió rigiéndose por los fueros navarros y mirando económicamente a Navarra, un ejemplo de lo complicada que podía ser la vida en la frontera.

En la guerra contra Napoleón, el 19 o 20 de noviembre de 1809, se luchó aquí una batalla entre una columna francesa del coronel Belloc, con unos 800 infantes y 80 jinetes, y la guerrilla de Francisco Xavier Mina, con unos 500 hombres a los que se sumaron la partida de «Cuevillas» y voluntarios de Torres, Sansol y Los Arcos. Cerca estaba también la partida del «Marquesito», que no llegó a entrar en combate.

Al caer la noche, los franceses, temiendo que se uniera el «Marquesito», se retiraron a un alto junto a Los Arcos y encendieron hogueras para simular un campamento. Mina avanzó a oscuras para sorprenderlos, pero al llegar solo encontró los fuegos: el enemigo se había escapado. Lo persiguió hasta las cercanías de Estella sin alcanzarlo.

Poco después, el 13 de junio de 1811, día del Corpus, las tropas francesas fusilaron al vicario de Torres, don Juan Miguel de Aramendia, uno de los episodios más tristes de aquellos años.

Hasta 1916 el pueblo se llamaba sencillamente Torres. Ese año, con la reforma que quiso evitar nombres repetidos entre municipios, pasó a ser oficialmente Torres del Río.


Datos de Torres del Río

PaísEspaña
Com. autónomaNavarra
ProvinciaNavarra
MerindadEstella
ComarcaEstella Occidental
Partido judicialEstella
MancomunidadMontejurra
Ubicación42°33′10″N 2°16′10″O
Altitud480 m
Superficie12,81 km²
Población117 hab. (2023)
Densidad9,99 hab./km²
Predom. ling.Zona no vascófona
Código postal31229
Pref. telefónico948
Sitio webtorresdelrio.es
Camino de Santiago Francés
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